Diagnóstico y...

  • Abudah

Diagnóstico y tratamiento

Los síntomas del TDAH suelen provocar en los niños problemas familiares, sociales y académicos.
 Esto puede dar lugar a una serie de trastornos asociados (trastorno negativista desafiante, trastorno de conducta o síntomas depresivos, entre otros).
Estos conflictos pueden aparecer de forma conjunta cuando ha pasado mucho tiempo sin haber tratado el TDAH correctamente.
Sin embargo, muchas veces surgen por otras razones y son confundidos con este trastorno. Por ello, a la hora de realizar un buen diagnóstico es fundamental distinguir entre aquellos trastornos que se parecen al TDAH, pero no lo son, y que surgen como consecuencia o independientemente del mismo.

Pruebas de Diagnóstico

Los síntomas del TDAH se manifiestan antes de los 7 años y en al menos dos ambientes de la vida del niño (casa, colegio, etc.). A lo largo de su desarrollo, éstos pueden cambiar o disminuir; no obstante se estima que más del 80% de los niños continuarán teniendo problemas en la adolescencia, y entre el 30-65%, en la edad adulta.

Por todo ello, es fundamental que sean los profesionales médicos (neuropediatra, psiquiatra infantil, psiquiatra o neurólogo) los que realicen un diagnóstico precoz y definitivo.

Este debe formularse en base a la clínica ya que en la actualidad no existen pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar el TDAH. Los criterios del Manual Estadístico y de Diagnóstico DSM-IV-TR y las descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico de la Clasificación Internacional de las Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (CIE-10) son los más utilizados y reconocidos internacionalmente. 

Para asegurar el diagnóstico, el especialista desarrollará entrevistas con los padres y el niño, un análisis de la información de los profesores, exámenes físicos y pruebas complementarias para descartar otros
problemas.

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Tratamiento Multimodal

Una vez reconocida la existencia del TDAH, el médico realiza un plan de tratamiento

Este deberá adaptarse a las características individuales del niño, como el sexo o la edad, y a agentes externos como el entorno familiar y social. En este sentido, el tratamiento multimodal es el que ofrece mejores resultados. Esto supone coordinar simultáneamente tratamientos de tipo farmacológico, psicológico y psicopedagógico. Ninguna de estas intervenciones es exclusiva, no puede, ni debe, sustituir a las demás.